Pequeño fantasma

Pequeño fantasma

En aquel sótano de aquella casa abandonada, sí, la que está en aquella esquina, la única que queda en pie todavía. Hay alguien que se esconde, un ser translúcido, un pequeño ser carente de vida.  

Un niño, un pequeño niño fantasma es quien lo habita entre muebles viejos y polvo, entre cuadros con marcos mohosos, entre fotografías viejas y tapetes arrumbados, libreros carcomidos por el tiempo y libros que llevan años sin ser abiertos.  

Para él siempre es el mismo momento; el mismo instante cada noche, no hay atrás pero tampoco un hacia adelante, nada cambia salvo por un par de cosas: A veces llueve y cae una poderosa tormenta con estruendosos rayos que retumban en el cielo, el pequeño fantasma llora en esas noches ya que le tiene un pavor tremendo al cielo cuando se enoja. Otra es, que a través de las diminutas ventilas de ese sótano se alcanza a filtrar la celestial luz de luna cuando esta se encuentra radiante y llena, la cual alumbra determinadas partes del abandonado lugar haciéndolo ver bello y espectacular. El pequeño fantasma agradece con mucho fervor ese gesto de la luna, puesto que aparte del espectáculo, piensa que aquel gran astro en verdad es su madre y esas noches lo acompaña, lo arropa con su luz y además le canta una canción de cuna para tranquilizarlo. 

Dicen que; si caminas cerca de esa casa en aquella esquina una noche de luna llena y pones atención, puedes escuchar la voz de un niño que proviene del sótano que llama entusiasmado por madre.  

 

 

Ilustración por angelodallen@gmail.com
 

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