La niña que miraba desde su ventana…

La niña que miraba desde su ventana…

Este es un pequeño cuento que escribí ya hace varios años (4 o 5, no estoy seguro) es mi cuento favorito y donde prácticamente comencé hablando de las ventanas y los lobos, tema recurrente al parecer. Le hice unos pequeños cambios pero lo más significativo es la imagen que realizó Angello Dallen.

 

La niña miraba desde su ventana cómo pasaba una manada de lobos negros. Mientras, en el interior de la casa donde ella estaba, había tres brujas que reían y planeaban el futuro de aquella niña.

Las tres brujas no podían tocar el suelo con sus pies, las tres estaban malditas y por siempre flotarían en el aire. Ellas estaban convencidas de que la niña también era como ellas…una bruja, pero la niña que miraba por la ventana no estaba tan segura de estar maldita. Sus pequeños pies seguían tocando el suelo y no le gustaba la idea de estar flotando todo el tiempo.

Uno de los lobos que pasaba cerca de la casa se detuvo y se acercó a la ventana de la niña, este lobo era diferente a los otros lobos negros, este tenía flamas negras por todo su cuerpo, flamas que nunca se apagaban. El lobo se quedó viendo a la niña y la niña quiso salir afuera donde se encontraba el lobo, pero las brujas que reían y no tocaban el suelo le advirtieron que no saliera puesto que hacía mucho frío y pronto nevaría. Además, una de ellas le advirtió de manera muy severa: “Los lobos son malas criaturas niña mía, caminan en sus cuatro patas sin parar, vagan por la eternidad” pero la niña le respondió: “Pero ¿qué no es bueno sentir donde pisas?, ¿sentir la nieve, la tierra o el pasto por donde caminas?”.

Las tres brujas se miraron unas a las otras, extrañadas y horrorizadas por las palabras de la niña que veía por la ventana. Las tres brujas maldijeron al lobo de llamas negras, pero el lobo seguía parado fuera de la ventana. La niña entonces abrió la perilla y entró un frío helado, provocando el enojo de las tres brujas. La niña dio un pequeño salto y puso sus pies en la fría tierra que pronto se cubriría de nieve.

La niña y el lobo se miraron un rato hasta que el lobo la mordió en el cuello y luego la devoró poco a poco. Las tres brujas se quedaron observando cómo el lobo la devoraba lentamente sin decir ni una palabra, sin hacer ningún gesto. Sólo el pequeño vestido de la niña quedó en el suelo, destrozado y lleno de sangre, entonces el lobo siguió a su manada y se fue. Las tres brujas observaron cómo desaparecía entre los árboles y por primera vez en su vida se preguntaron… ¿qué se sentirá sentir el suelo en sus pies? no importando lo frío que esté.

Ilustración por angelodallen@gmail.com

 

 

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