Ni vivo, ni muerto…

Ni vivo, ni muerto…

Llevo tanto tiempo abandonado aquí que parte del musgo y vegetación de este maldito pantano se han introducido a mi cuerpo. Sé que no estoy vivo pero tampoco puedo decir que estoy muerto, también estoy perfectamente convencido que este no es el infierno, esto no es ninguna clase de castigo, sino más bien una serie de eventos tristemente desafortunados.

Tanto tiempo ha pasado que no recuerdo como es mi cara, me arrastro por las noches- que es cuando mas energía tengo-, por el día me es imposible hacerlo ya que es tortuosamente doloroso. Los días en los que no tenía que arrastrarme, en los que no tenía musgo por todo mi cuerpo, quedaron en el maldito vacio de mi memoria y el tiempo. No puedo ni siquiera recordar mi nombre, es más, no recuerdo si algún día tuve uno. Lo único que puedo asegurar, es que tiempo atrás fui un hombre, ahora no soy ni siquiera un fantasma, ¿que soy?.

¿Se imaginan hacerse esta pregunta durante años? ¿O quizá décadas? no, no se lo imaginan. Apuesto que ustedes nunca se preguntan eso, ustedes están seguros de quienes son, cuando se miran en ese extraño cristal que refleja, su imagen, su cara, sus rasgos, sus ojos, sus malditos ojos, que envidia me dan. Estoy seguro que si pudiera llorar lo haría, pero no tengo ojos, en lugar de eso tengo dos cuencas horribles, de las cuales salen pequeñas plantas. ¿Soy acaso parte del pantano? Muchas veces creo que así es.

Pero no todo está perdido, no todo es sufrimiento en agonía oscura y húmeda. No. Todos los días me arrastro hacia la nada con la ceguera, a veces, puedo oler algo, es maravilloso, es un aroma tan dulce, tan delicioso, tan mágico, que me hace arrastrarme todas las noches, lento en cada luna, pero lo vale, se que lo vale, ese aroma me invita a tantas sensaciones olvidadas, a tantas  generaciones pasadas, donde en mi existencia había vida. Dios, ese aroma, cada vez más penetrante, cada vez mas delicioso y esta noche, después de eternas lunas, por fin lo tengo cerca, por fin esta a mi alcance, ese aroma que me da fuerza que me da empuje para salir de este asqueroso pantano, lleno de tanta vida, tanta asquerosa y sucia vida, tantas plantas creciendo en mi, tantas serpientes arrastrándose sobre mí.

Si, si, si, si, ese dulce aroma, lo tengo, tan delicioso, tan mío, tan solo mío, tengo que poseerlo todo. Primero los colmillos y siento como entra en mí, es tan delicioso, tan sublime, dios, cuanta vida. No puedo controlarme más, tengo que devorarlo, hacerlo parte de mi de inmediato, me inunda el calor por todo mi cuerpo, las plantas se marchitan, el musgo se cae, estoy de pie, soy fuerte, ya no hay cuencas oscuras invadidas por plantas, están mis ojos, mis maravillosos ojos, que bendición.

Sé que no estoy vivo, pero definitivamente tampoco estoy muerto, este dulce aroma, quiero más, necesito más y para mi suerte están cerca, todos ustedes están tan cerca, emitiendo ese dulce y tierno aroma a vida.

Tengo que devorarlos.

 

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