James Sunderland: El gris.
Este ensayo contiene spoilers de un juego que salió hace 24 años
Las colinas y el silencio
Cuando algo me impacta de forma profunda, tengo dificultades para explicar esa afectación en mi vida, siento que me quedaré corto al tratar de abordarlo.
Era 2001 y yo tendría 20 años. Mi hermano (según recuerdo, la memoria siempre engaña y acomoda) habría comprado Silent Hill 2 para el PlayStation 2, el 1 lo habíamos disfrutado mucho y era obvio que la secuela sería mejor; teníamos una nueva consola más poderosa, a esa edad siempre se trataba de los gráficos, mientras más te impresionaban visualmente, automáticamente quería decir que era un buen juego.
No entendía muy bien Silent Hill 2 en aquellas época y creo que pocos lo entendieron.
Silent Hill 2 puede llevar ese envidiable título de: “obra adelantada a su tiempo”.
Desde aquel año de su lanzamiento hasta la fecha su soundrtack, la música de Silent Hill me ha acompañado desde que tomé mi primera lectura de Lovecraft, hasta el día de hoy, música que me sirve de fondo mientras escribo este ensayo. Akira Yamaoka (el compositor) hace algo muy especial con la música para Silent Hill, logra encapsular entre notas minimalistas, sintetizadores y Riffs lo que es estar perdido entre edificios, calles y casas llenos de monstruos mientras tratas de encontrar algo o a alguien en un pueblo que revela lo oscuro de las personas.
Los temas que manejaba el juego eran pesados, sus símbolos y metáforas eran complicadas para una juventud que quería juegos para dispararles a zombis y luego escapar de la ciudad antes de que misil nuclear la impacte y destruya. Pero con el tiempo, los análisis y una comunidad que recibió al juego como de culto, Silent Hill 2 perduró, sus temas y profundidad se desarrollaron durante las siguientes décadas, hasta que llegó su remake en 2024.
El personaje y el pecado.
James: Perdóname
Mary: ¿Por qué? Yo te dije, quería que el dolor acabara.
James: Sí, lo hiciste. Pero no lo hice por eso. La verdad, yo, yo te odiaba. Quería liberarme de ti, quería mi vida de vuelta.
Mary: Sí eso es cierto. ¿Por qué te ves tan triste?
James, el protagonista de Silent Hill 2 es un personaje complicado en términos de su recepción, tanto así que la comunidad de fans no sabe bien qué hacer con él: ¿Amarlo? ¿Odiarlo? ¿Condenarlo? ¿Es un monstruo o una víctima?
No es regla general, pero en los videojuegos casi siempre tomamos el rol de un héroe, James, no es ningún héroe, es sólo una persona.
En mis clases cuando vemos el tema del personaje trato de hacer énfasis en el área gris a la hora de construir uno, si bien es verdad que necesitamos (en ocasiones) de héroes y villanos, los personajes que tienen más capas se mueven casi siempre en un área gris. La moral tiene matices y es interesante ver cómo reaccionamos y nos espejeamos en los personajes, sobre todo cuando uno nos llega a desagradar, quizá vemos algo en ese personaje sobre nosotros mismos, algo que no nos gusta.
James va en busca de su esposa al pueblo de Silent Hill, pueblo lleno de monstruos y cubierto por una espesa neblina con personas “que como él” están buscando algo o alguien. James recibió una carta de Mary, su esposa, escrita a mano, diciendo que lo espera en el lugar donde solían pasar sus vacaciones “su lugar especial” que es en un hotel frente a un lago dentro de Silent Hill, el asunto es que la esposa de James ya lleva 3 años muerta debido a una enfermedad crónica que la mantuvo varios años en decadencia física y emocional.
Lo primero que vemos al iniciar el juego es una escena que me cautiva mucho, James se encuentra en un baño de paso, justo antes de entrar a Silent Hill, se mira en un espejo sucio, como si no se reconociera, se pregunta: ¿qué está haciendo en ese lugar? Su esposa está muerta ¿Quién escribió esa carta? ¿Será que Mary de alguna inexplicable manera sigue con vida? ¿Por qué en Silent Hill? ¿Acaso se volvió loco?
Sale del baño, su auto está estacionado al final de la carretera, y sobre el camino se alza un bosque lleno de niebla. James está a punto de entrar en el pueblo maldito, pero no es el viaje o la aventura que el jugador espera, no hay nada de heroico en James.

El descenso y el giro.
James no está en Silent Hill para rescatar a Mary o para descubrir un gran misterio. James está en Silent Hill para confrontarse y para descender a un infierno de culpa.
¿Por qué? Porque James mató a Mary.
En aquellos tiempos del 2001 la breve discusión en foros o comunidades es que Silent Hill 2 te permitía jugar con el villano, puesto que James había cometido lo impensable. Y todavía se puede encontrar ese consenso, es una idea que encuentro equivocada y reductiva a todo lo que trata de contar la historia de SH2.
Si James fuera un villano nunca hubiera estado en Silent Hill de nuevo, nunca hubiera ido en busca de Mary y nunca lo hubiéramos visto pagar por sus pecados. Entonces no tendríamos algo que contar, no tendríamos historia, no existiría el guion. El conflicto es la culpa y el infierno de James, por lo que hizo.
Reducir a James de villano es quitarle poder al relato.
Cuando jugaba la sección de la infame Toluca Prision, y James seguía descendiendo una y otra vez, ya fuera bajando unas largas e interminables escaleras o arrojándose por un agujero en medio de una habitación, no podría evitar preguntarme hasta que punto podría ser suficiente su castigo.
¿Hay un limite para lo que hizo? ¿Existe un punto despues del tormento en donde el pecado se limpia?
Pintura nueva, misma discusión.
Me interesó escribir este ensayo porque hace poco jugué el remake de SH2, y todos estos temas me parecieron interesantes de revisar ahora con la nueva pintura que le dieron al pueblo ahogado por la niebla. Obvio el apartado gráfico, los actores y un refinado sistema sonoro pueden generan una atmosfera quizá más inmersiva para algunos. Claro, el pecado de James siempre estuvo ahí, pero ahora gracias al salto tecnológico y la gran actuación de Luke Roberts como el nuevo James, dan una nueva cara al personaje. Recuerdo la parte donde James en el hotel, en la habitación frente al televisor, le confiesa a Laura que él asesinó a Mary, la mirada, el rostro y el aplomo de esa confesión es una de las partes más memorables del remake.
Nota: La discusión sobre si el remake superó al original la encuentro necia, y este texto no va de eso.
Como señale en un principio, hay personajes que incomodan y en ocasiones se les reduce por lo mucho que pueden decir de nosotros, James me parece que es uno de ellos.
James dice cosas interesantes sobre la naturaleza humana, de nuestras imperfecciones y deseos reprimidos, de nuestra falta de valor cuando todo se viene abajo, del pecado, el error y la falta. Del largo camino que alguna vez recorremos guiados por la culpa desmedida, del agotamiento del espíritu, del castigo que pensamos merecer y que merecemos. Y aún así, con todo eso, cruzamos la neblina y descendemos, con la esperanza de encontrar la redención.
Reconocer algunas de nuestras fallas en el imperfecto de James es incómodo, pero James trata, con mucho trabajo, de volverse reconocerse a sí mismo en el espejo del baño de paso en la carretera.
Yo también recuerdo, cuando no podía reconocer mi rostro en el espejo y tuve que descender.
