No era lo que me esperaba…(versión B)

No era lo que me esperaba…(versión B)

Este pequeño cuento fue escrito completamente por Sybelle (la otra colaboradora de este blog), quien tomo de referencia este otro cuento, basicamente se trata del punto de vista de la victima, fue un pequeño ejercicio que hicimos.

Que por cierto el simple hecho de convencer a Sybelle para escribir y que publicar un cuento suyo fue todo una hazaña, pero creo que el resultado habla por si mismo.

Yo sabía que este día llegaría. Eventualmente él vendría por mí y tendría que enfrentar el pasado. Siempre supuse que tendría más tiempo, pero al sentir su presencia tan cerca, acechándome, había hecho que los años se desvanecieran. Parecía que había sido ayer cuando hablé con él por última vez, sólo un par de horas desde que tomé todas mis pertenencias y deje atrás todo lo que conocía.

¡Carajo!, ¿por qué tenía que encontrarme?, no estaba listo.

Mire a mi alrededor, la habitación estaba cubierta de polvo e inmundicia, por un momento pensé en ordenar un poco pero sabía que sería inútil, sólo tenía unos cuantos minutos antes de que llegara él, cualquier esfuerzo habría sido en vano.

Tomé un cigarro y lo encendí, su familiar aroma me tranquilizo, el peso de él entre mis manos, el ligero cosquilleo entre mis labios.

Exhale lentamente.

Mi cuerpo comenzaba a relajarse, parecía que este había aceptado nuestro destino mucho antes que el resto de mí, mi mente saltaba entre pensamientos, recuerdos de otros tiempos, otras personas. Una idea rondaba mi mente desde hace tiempo, ¿qué pensaría mi viejo amigo de mí cuando me viera?, ¿me reconocería después de todo este tiempo?

La última vez que me vi en un espejo había terminado por destrozar todos los que tenía en la casa. En algún momento mi cuerpo me había traicionado y había terminado en esto que soy ahora, ¿o acaso había sido mi culpa? Ya casi no quedaba nada de lo que había sido yo, habría sido demasiado pedir que me hubiera desvanecido por completo antes de que él me encontrara, que llegará cuando ya no me importara, pero mi suerte, si es que alguna vez la tuve se había acabado hace mucho tiempo.

Estos sin duda serían mis últimos momentos, ¿era así como los quería pasar? Lamentándome y maldiciendo mi destino.

Patético.

No todo había sido malo, es más podría decirse que he tenido unos años espectaculares, lo había tenido todo. Mujeres, dinero, lujos, absolutamente todo. Estoy seguro que en algún momento había logrado despertar las más profundas pasiones en quien yo así lo deseara. Las mujeres me desearon, amaron, tuvieron, perdieron y odiaron. Los hombres me envidiaron y porque no, seguramente me desearon también.

No puedo evitar la sonrisa en mi rostro, yo fui una terrible visión, destrocé vidas casi sin notarlo y lo disfrute inmensamente. Viví cientos de vidas en una sola y nunca lo lamente. ¿Por qué habría de empezar ahora?

¿Cambiaría quien había sido yo? No, quien soy yo, debajo de todo esto ¿sólo por qué mi final se acercaba? No, me lo debía a mí, a ella, a nosotros.

El cigarro había permanecido olvidado entre mis dedos, lo agite y observé cómo se desintegraba casi por completo, que apropiado sería que yo terminaría igual.

Sentí su sorpresa, seguido de su deleite al ver este lugar. Después de todo lo había escogido con él en mente, nuestro encuentro siempre fue inevitable, este sitio resultaría ser el más apropiado.

Quisiera que cuando nos viéramos finalmente tener la oportunidad de explicarle muchas cosas, hablar frente a frente una vez más, recordar, tal vez convencerlo de que todo podía esperar, pero sé que eso no podría ocurrir. Como en tantas ocasiones previas el valor y las palabras me abandonarían, sólo podía esperar que él captara el mensaje después de todo.

Suelto el cigarro a medio terminar y agarro una botella de la mesa, ya puedo escuchar sus pasos, acercándose casi tímidamente hacía donde estoy. Puedo verlo ahora, como pasea tranquilamente por la casa, como si se tratara de un maldito paseo dominical. Comienza a avanzar hacia las escaleras, parece que no se ha dado cuenta de donde estoy o tal vez solo quiere ver la casa en su totalidad.

Maldito bastardo arrogante.

Si cree que me quedare esperando pacientemente mientras él se toma su tiempo está en un error. Si esto tiene que pasar, pasará cuando yo lo diga.

Azoto la botella contra la mesa, el sonido se propaga por la silenciosa casa.

Sus pasos se detienen.

Se reanudan y comienzan a dirigirse a mí.

Él se para frente a mí, después de tanto tiempo su rostro no refleja ninguna emoción.

Maldito, como lo odio en estos momentos.

Encuentro mi voz y le hablo a mi mejor amigo por primera vez en varios años.

-¿Qué hay?-

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