Doble Moral…

Doble Moral…

Siempre eh creído que es muy arriesgado hablar del lugar donde creciste y naciste, es irremediable que hagas una comparación entre lo bueno y lo malo, con tendencia siempre a que lo bueno sea más y se sobreponga a las cosas malas. Y creo que estoy a punto de caer en ese riesgo pero para el lado contrario.
Es cierto, una parte de mi ama Guadalajara, después de todo aquí fue el lugar donde crecí, por ende tengo muchos recuerdos (tanto buenos y malos) esparcidos por toda la ciudad, recuerdos de sus calles, de las banquetas destrozadas por las raíces de los enormes arboles, de los días grises y lluviosos, de sus lugares para comer y de lo solitarias que pueden estar ciertas calles a cierta hora del día, no hay duda, amo estas cosas de Guadalajara y seguramente lo seguiré haciendo hasta el día que me muera.
También aquí viven mis padres y mis amigos, la gente que quiero y con ello muchos recuerdos, bueno creo que ya explique la parte buena, y probablemente lo hago de manera breve, pero es que no es realmente de lo que quiero hablar, pero si quería explicar el punto del principio.
Una vez una amiga en la Universidad dijo lo siguiente (ella había viajado por varios estados de México y acabo por estudiar la carrera en Guadalajara) “No existe gente más culera en México, como la de Guadalajara”, ¿a que se refería exactamente? a la maravillosa doble moral que manejamos aquí en Guadalajara, y esto no lo digo por el hecho de que otras ciudades o estados también no tengan lo suyo, pero la doble moral que se maneja aquí siempre ha sido “tema” para mí.
Después de todo estudie en una Universidad donde se daba precisamente eso (UAG). Somos una ciudad de “valores” o por lo menos eso decidimos pero solo de la boca para afuera, creo que mucho de las “costumbres” y “buenos valores” que manejamos los tapatíos son un completo y asqueroso fraude, es una condenada mascara que utilizamos todos los días, y tanto la hemos usado que muchos ya no saben vivir sin ella. Decimos “Si” cuando realmente pensamos que “No” pero esto solo lo hacemos para no quedar mal, para que no piensen mal de nosotros y hablen a nuestras espaldas, quedamos en compromisos que a la hora ni siquiera cumplimos, y eso es porque no vaya a pensar que no quiero ir o no lo quiero hacer…pero si al final de cuentas no fuiste o no lo hiciste…, no tiene sentido, por que a final de cuentas, quedas mal en algo que ya accediste, es mucho peor que decir un “gracias pero no quiero”.
Pero todo esto ya esta tan arraigado en nosotros, que simplemente lo hacemos por costumbre, como un patrón social. Nomas falta ver a toda la gente que se va a persignar a las iglesias, a decir que son muy buenos y toda esa puta mierda de todos los domingos y esa misma gente, que ataca cualquier cosa que no sea de “valores” es la que anda levantando travestis en plaza del sol. Es una mentada de madre.
Y ni que decir de nuestros dignos representantes a nivel político, a veces se me hacen tan surreales las declaraciones de estas personas que pienso que no puede más que tratarse de una broma.
A final de cuentas creo que se trata de un problema a nivel sociológico, realmente está muy arraigado en las costumbres de por aquí, pero creo que más que nada está el hecho de no ser sinceros, y no estoy hablando a un nivel social sino a uno interpersonal, la personas no son ni siquiera sinceras con ellas mismas, con lo que quieren pero mucho más con quienes son en verdad. Esto puede llevar a un sin número de actitudes, pero creo que la mas común es la de tragarse sus propias mentiras y eso ya es manipular la realidad, lo cual si raya en la locura.
Guadalajara es sin duda una ciudad de contradicciones para mi, y de sentimientos encontrados, es cierto la gente de aquí es “Única”, pero no en el buen sentido. Aquí en Guadalajara la gente dice ser alguien y lo gritan tan fuerte que puede engañar a cualquiera a creerlo en verdad, pero una vez que dejan de hablar…los hechos son completamente contrarios a lo que estuvieron gritando y promoviendo a todo pulmón.

Siempre he creído que es muy arriesgado hablar del lugar donde creciste y naciste, es irremediable que hagas una comparación entre lo bueno y lo malo, con tendencia siempre a que lo bueno sea más y se sobreponga a las cosas malas. Y creo que estoy a punto de caer en ese riesgo pero para el lado contrario.

Es cierto, una parte de mi ama Guadalajara, después de todo aquí fue el lugar donde crecí, por ende tengo muchos recuerdos (tanto buenos y malos) esparcidos por toda la ciudad, recuerdos de sus calles, de las banquetas destrozadas por las raíces de los enormes arboles, de los días grises y lluviosos, de sus lugares para comer y de lo solitarias que pueden estar ciertas calles a cierta hora del día, no hay duda, amo estas cosas de Guadalajara y seguramente lo seguiré haciendo hasta el día que me muera.

También aquí viven mis padres y mis amigos, la gente que quiero, bueno creo que ya explique la parte buena, y probablemente lo hago de manera breve, pero es que no es realmente de lo que quiero hablar, pero si quería explicar el punto del principio.

Una vez una amiga en la Universidad dijo lo siguiente (ella había viajado por varios estados de México y acabo por estudiar la carrera en Guadalajara) “No existe gente más culera en México, como la de Guadalajara”, ¿a que se refería exactamente? a la maravillosa doble moral que manejamos aquí en Guadalajara, y esto no lo digo por el hecho de que otras ciudades o estados también no tengan lo suyo, pero la doble moral que se maneja aquí siempre ha sido “tema” para mí.

Después de todo estudie en una Universidad donde se daba precisamente eso (UAG). Somos una ciudad de “valores” o por lo menos eso decidimos pero solo de la boca para afuera, creo que mucho de las “costumbres” y “buenos valores” que manejamos los tapatíos son un completo y asqueroso fraude, es una condenada mascara que utilizamos todos los días, y tanto la hemos usado que muchos ya no saben vivir sin ella. Decimos “Si” cuando realmente pensamos que “No” pero esto solo lo hacemos para no quedar mal, para que no piensen mal de nosotros y hablen a nuestras espaldas (cosa que es parte del ambiente social aquí), quedamos en compromisos que a la hora ni siquiera cumplimos, y eso es porque no vaya a pensar que no quiero ir o no lo quiero hacer…pero si al final de cuentas no fuiste o no lo hiciste…, no tiene sentido, por que a final quedas mal en algo que ya accediste, es mucho peor que decir un “gracias pero no quiero”.

Pero todo esto ya esta tan arraigado en nosotros, que simplemente lo hacemos por costumbre, como un patrón social. Nomas falta ver a toda la gente que se va a persignar a las iglesias, a decir que son muy buenos y toda esa puta mierda de todos los domingos y esa misma gente, que ataca cualquier cosa que no sea de “valores” es la que anda levantando travestis en plaza del sol. Es una mentada de madre.

Y ni que decir de nuestros dignos representantes a nivel político, a veces se me hacen tan surreales las declaraciones de estas personas que pienso que no puede más que tratarse de una broma.

A final de cuentas creo que se trata de un problema a nivel sociológico, realmente está muy arraigado en las costumbres de por aquí, pero creo que más que nada está el hecho de no ser sinceros, y no estoy hablando a un nivel social sino a uno interpersonal, la personas no son ni siquiera sinceras con ellas mismas, con lo que quieren pero mucho más con quienes son en verdad. Esto puede llevar a un sin número de actitudes, pero creo que la mas común es la de tragarse sus propias mentiras y eso ya es manipular la realidad, lo cual si raya en la locura.

Guadalajara es sin duda una ciudad de contradicciones para mi, y de sentimientos encontrados, es cierto la gente de aquí es “Única”, pero no en el buen sentido. Aquí en Guadalajara la gente dice ser alguien y lo gritan tan fuerte que puede engañar a cualquiera, pero una vez que dejan de hablar…los hechos son completamente contrarios a lo que estuvieron gritando y promoviendo a todo pulmón.

Guadalajara

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