Acerca de ti y de nada…

Acerca de ti y de nada…

Como suele ser mi maldita costumbre llegue temprano, y ya sabes por que es una “maldita costumbre”, por lo general suelo ser tan puntual que siempre tengo que esperar, pero en fin no vine aquí para quejarme de la falta de puntualidad de los demás…aunque podría hacerlo…no, no lo hare esta ves, si, solo esta ves.

Estaba yo tomándome una cerveza, cual suele veía el lugar mientras te esperaba, llegaste unos 20 minutos después, fresca y jovial como siempre. Como si el haber llegado tarde no te importara,…si, si tienes razón dije que no hablaría de eso estas ves. Como decía, llegaste jovial y fresca, me saludaste de beso, te sentaste y viste rápido la carta, cosa que se me hace sumamente idiota, ya que sabia que pedirías algún te, y efectivamente el tipo te pregunto que querías y le preguntaste “¿que tes tienen?”. Acto seguido te volteaste conmigo, no antes de acomodar tu morral en el suelo y poner tu celular en la mesa, pusiste los manos juntas debajo de tu barbilla y dijiste “¿como estas?”. Y entonces empecé a hablar…

“Pues estoy, digo ¿que puedo decir?, ya sabes que siempre eh tenido problemas cuando me preguntan ¿como estoy?, no se que responder, a veces se me hace una típica pregunta compromiso, realmente a la gente le importa un carajo como estamos “realmente”, si nos esta llevando la chingada o acabamos de tener una cojida de ensueño, por que el asunto se vuelve demasiado personal, y entonces pasa de que no hay el suficiente tiempo para que el asunto se tome “personal” o como decía anteriormente, a esa persona le vales verga. Asi es que me quedo con “pues estoy…”

Tú moviste la cabeza negativamente, cual solías y yo le di otro trago a mi cerveza.

“¿Pues que diablos quieres que te diga?, tu sabes, todos saben lo que paso ¿no? ¿quieres que ponga una cara de estupido y finja que nada ocurrió? y ¿que estoy de condenada maravilla? o ¿que me haga una tremenda puñeta mental? y te diga con un profundo suspiro “pues bien”…no me jodas, además sabes que me caga esta maldita época del año. Todos están con sus condenadas idioteces del año nuevo y de sus propósitos, de que mal año, de que el siguiente será “mi año”, de que ahora si haré ejercicio, ahora si dejare el cigarro, ahora si seré menos pendejo…por favor, eso del año nuevo es solo una condenada medida del tiempo, todo sigue igual, el primero de enero no va a ser una época mágica en donde toda esta porquería se quitara y desaparecerá, pero no, la porquería sigue y seguirá a menos de que “hagas algo” no nomás te quedes sentado y vayas tres semanas al gimnasio en enero se te va a quitar lo pinché gordo, y para diciembre digas “no, si este año que viene si daré el cambio ya me hace falta”, lo que te hace falta es voluntad, no que el pinché año se termine “simbólicamente” para que dejes de hacer idioteces.

Y entonces hiciste tu típica mueca de disgusto, el mesero trajo tu te, y  volteaste la mirada hacia el edificio de enfrente, probaste un poco de tu bendito te que parecía una infusión de un chingo de mamadas, volteaste tu cara hacia conmigo y te me quedaste viendo.

“¿que?”-dije mientras volvía a tomar de mi cerveza “creo que tu sabes mas que nadie de lo que estoy hablando, se nos hace muy fácil echarle la culpa a todo, al chingado año, al clima, a la economía, a su puta madre, al gobierno, a la chingada iglesia, al puto vecino, a la santa puta trinidad, al narco, a los putos, y mi favorito es al imbecil de dios, que nada tiene que ver con que “tu” seas un condenado idiota y hagas algo.

Volviste a dar otro suspiro y un trago a tu te y yo seguí hablando.

“Mm total, creo que mejor cierro la boca, querías decirme algo y no te eh dejado hablar, y por lo que veo es algo muy importante, pero disculpa ya no diré nada mas, te escucho, sabes que por mucho que piense asi, suelo escucharte”.

Y entonces el café donde estábamos se silencio por completo, las personas que estaban alrededor ya no estaban, no había meseros ni maquinas de capuchino, solo estaba yo y mi cerveza, no estaba tu morral, ni tu actitud “fresca y casual” y tampoco estaban aquellas palabras que nunca me dijiste, eso que era  muy “importante”… ¿que no lo recuerdas? yo si…veras, era un día en el que como siempre suelo llegar muy temprano y tu llegaste 20 minutos después con tu actitud…

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